Un 23 de Marzo de 2016

Primero. He desconectado a propósito casi todas las comunicaciones, radios, teles, redes sociales para no leer o escuchar según que. Quizás mi versión este sesgada.

Ahora, sino recuerdo mal cuando estudiaba historia en el instituto, todos los conflictos tenían diversas causas desde económicas, políticas, banderas, … que al final vienen a ser lo mismo, los intereses económicos de unos pocos.

Si analizamos la realidad, tenemos un solo planeta (de momento) y si hacemos un símil e imaginamos que se tratada de un pastel, este pastel da para lo que da. Hace unos años el pastel se repartía entre unos determinados países, en los últimos años han querido acceder a ese pastel otros países y mientras se ha podido se ha ido racionando.

Pero el problema ha venido de que quizás algunos siguen conservando la mayor parte de la tarda, porque les gusta mucho el chocolate, y le quitan ración a su colega para dársela al nuevo colega que hizo en su etapa de viajero por el mundo.

Así nos encontramos en que los primeros en apropiarse del pastel no quieren renunciar a su parte, otros ven reducida su parte y otros quieren más parte y finalmente los que no tienen parte y quieren tomar la suya.

Al final, hemos vivido unos 50 años de desarrollo y bonanza porque los interesados tenían pastel más que de sobra y no hacía falta apretar. Se empezó a racionar y empezaron los problemas.

Al final ya sea por defender una bandera, acciones terroristas o intereses económicos, nos incitan a levantarnos por nuestra “libertad” (de consumo), esa libertad tan escasa por razones de seguridad, por razones económicas, de movimiento…

No tengo miedo por mi, quizás si por las personas que quiero, a lo que pueda pasar. Nos quieren justificar nuevas restricciones y si os fijáis vivir en un estado de excepción y de guerra permanente.

Parece que al final no seremos tan diferentes de esos países que mal llaman eje del mal y que viven en estado de guerra permanente. La única diferencia la abundancia y la supuesta libertad de tener aquello que quieres (o puedes más bien).

Quizás me ha quedado largo y quizás no se entienda, pero no voy a compartir ni odios raciales o religiosos ni patriotismos inútiles. Porque igual que yo un ciudadano belga, francés, alemán, italiano, turco, griego, palestino, israelí, sirio, libio, estadounidense, … sufre la opresión, el estrangulamiento de unos dirigentes (no políticos eh) que velan por sus intereses económicos y que poco entienden de banderas, más bien de ceros en sus cuentas.

Un montón de palabras y una reflexión final. No parece que estemos en guerra, pero lo estamos, las guerras ya no se hacen como en el siglo pasado. El que tiene dinero gasta mucho dinero también en asegurar que se mantenga su status quo. Y así se refleja en la sociedad, y en el escaso cuestionamiento del sistema económico actual.

Buenos días y buena suerte.

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